El 28 de abril de 2025, la península ibérica experimentó el mayor apagón eléctrico de su historia, dejando sin suministro a más de 50 millones de personas en España, Portugal y partes del sur de Francia. Este evento ha generado un intenso debate sobre la estabilidad del sistema eléctrico y la transición energética en curso.
¿Qué causó el apagón?
Según las investigaciones preliminares de Red Eléctrica de España (REE), el apagón se originó por una pérdida súbita de generación eléctrica en las subestaciones de Granada, Badajoz y Sevilla, que totalizó más de 2,2 GW en apenas 20 segundos. Esta caída provocó una desconexión en cascada por sobretensión, afectando a toda la red peninsular .
Aunque se descartó un ciberataque como causa principal, el sistema eléctrico ya mostraba signos de inestabilidad media hora antes del colapso, con oscilaciones de frecuencia registradas tanto en la red española como en la europea.
Factores estructurales que agravaron la situación
Baja inercia del sistema
La alta penetración de energías renovables, especialmente solar y eólica, implica una menor inercia en el sistema eléctrico. Esto significa que la red es más susceptible a perturbaciones, ya que las fuentes renovables no proporcionan la misma estabilidad que las fuentes tradicionales como la nuclear o el gas .
Falta de interconexiones
España y Portugal están relativamente aislados del resto de Europa en términos de interconexiones eléctricas, con una capacidad de intercambio que apenas alcanza el 4,4%, lejos del objetivo del 15% establecido por la Unión Europea para 2030. Esta limitación impidió recibir apoyo externo durante la crisis .
La visión de Antonio Turiel
El científico del CSIC, Antonio Turiel, había advertido previamente sobre la vulnerabilidad del sistema eléctrico debido a la falta de sistemas de estabilización adecuados. Según Turiel, «lo que ha pasado es un problema de inestabilidad del sistema. El sistema es inestable y cualquier perturbación te lo puede tirar y es lo que ha pasado ayer» .
Turiel también critica la falta de incentivos para mantener operativas las centrales de gas en «parada caliente», lo que habría permitido una respuesta más rápida ante la caída de generación. Según él, «media hora antes del apagón había señales de inestabilidad muy claras en el sistema» .
¿Qué lecciones podemos extraer?
Este apagón ha puesto de manifiesto la necesidad de:
- Invertir en sistemas de almacenamiento y estabilización para las energías renovables.
- Mejorar las interconexiones eléctricas con el resto de Europa.
- Revisar los mecanismos de mercado que desincentivan el mantenimiento de fuentes de respaldo como las centrales de gas.
La transición energética hacia fuentes renovables es esencial, pero debe ir acompañada de medidas que garanticen la estabilidad y seguridad del suministro eléctrico.
Para profundizar en el análisis de Antonio Turiel sobre el apagón, puedes ver el siguiente video:
